jueves, 1 de mayo de 2008

No leas esto ( Publicidad)



Estoy intentando persuadirte para que no sigas leyendo pero parece que no estás haciendo puto caso. El título dice claramente que no leas y aquí sigues. Ya déjalo por favor. No pases al siguiente párrafo.

Bien, parece que no quieres dejarlo. Intentaré de otra manera: este escrito es soporífero, aburrido, no tiene foto y si lo acabas, habrás perdido más de un minuto de tu vida para nada. Fin.

Y dale con el tema.

¿Pero es que no te das cuenta de que si sigues leyendo vas a quitarle la razón a un montón de estudios de investigación? Se han invertido importantísimas sumas de dinero para demostrar que la publicidad debe decir de forma literal lo que debe hacer la gente.

Si se demuestra lo contrario, todo ésto podría generar una gran polémica. ¿Qué pasará con los cientos de anuncios que siguen estrictamente las reglas que les han marcado dichos estudios?

Estás poniendo en peligro la credibilidad de muchas personas.

Esto es un claro ejemplo de todo lo que no debe ser un anuncio publicitario. El titular es negativo: incluye la palabra NO. Se supone que es un atentado contra....

Basta!

No leas más. Ya está bien. Todo lo que sigue no tiene el menor interés. "Las importaciones de nísperos a Zambia han descendido en un 4% en el último año. "El equipo de Ping Pong de Kuala Lumpur parece que va a fabricar sus propias pelotas. "Va un caracol y pum! derrapa". "Mi abuela Bárbara hacía las mejores arepas de la zona". "Analizar es una palabra porno".

¿No te rindes? Venga, léete este otro renglón

Increíble. A pesar de todo, estás llegando al final y mira que lo he intentado. He incumplido todas las reglas de la publicidad. Una por una. Y nada. Lo has leído todo.

Putas reglas de mierda. No sirven para nada.

lunes, 28 de abril de 2008

Un nuevo síndrome...ahora en los vestidores


Desde que le salió la pelusilla, pelusa, sombrita, lanita (o como queráis llamar a esos lisos y suaves vellos primerizos que salen sobre nuestro labio superior en nuestra época de adolescente), Juan Andrés ya nunca fue el mismo de antes. He escuchado de fuentes fidedignas que el mal padecido por nuestro querido Juan es denominado "Síndrome del vestuario". Joder, menudo nombre! El tema va por eso de comparar tamaños.

Y es que además de sorprenderme la categoría a la que pertenece este padecimiento también me sorprende el número de tíos que sufren este mal, que según los psicólogos -esto no es un reportaje asi que paso de entrevistar a ninguno- es simplemente algo mental.

El caso es que un gran número de colegas, Juan Andrés incluído, se rehusan a cambiarse de ropa delante de otros hombres, o ir a playas nudistas, o quizá ducharse en el gimnasio o en los saunas, o peor, no poder disfrazarse de cualquier superhéroe de estos que van con ropas adheridas al cuerpo, por el tamaño de su pene. A no se que se ayude con algún elemento abultador, que al final no serviría de nada.

Juan Andrés es un tío guapo, alto, y ya tiene 26 años. No va de fisicoculturista, ni tampoco de chulin chulin lleno de oro ni de plata. Más bien es normal, pero las chicas y chicos lo miran cuando entra en cualquier lugar e inclusive puede ligar varias veces en una sola noche. Ya sea por su mirada sexy, por su sonrisa grande y blanca o por su personalidad arrolladora.

Pero...

Los desgraciados medios de comunicación, todos, incluyendo las conversaciones entre las chicas en los programas de sexo, los mismos colegas alardeando de sus centimetros o hasta su sobrinito Luis que un día le dijo, Tío tu pipí es igualito al mio. PUFF!! no veas.

El caso es que Juan Andrés está un poco triste, al menos de la cintura para abajo. Sus 12 centímetros -tomándo en cuenta que la media está entre 13 y 15, en erección, para él no es nada agradable. Y menos cuando entra a internet y queda pasmado ante fotos o vídeos de tios con paquetes, a veces extremos. Ni contar la experencia que vivió cuando vió la primera peli de Nacho Vidal bamboleando sus 25 centímetros. Ese día marcó su vida.

Ya casi no duerme por las noches, no quiere ir al fútbol su deporte favorito, pasa de ir a nadar y le aterra que se acerque el verano. Le hemos dicho que tranquilo, que eso no es importante, que la idea es usarlo bien, bla bla bla, y al final después de un montón de cubatas casi grita en el bar: "Es cierto tio, el tamaño no importa" Menos mal que la música subió y no se echó a la puta calle con semejante confesión.

Respiramos hondo y lo abrazamos. En ese momento se me vinieron a la mente 2 nombres, Andropenis y Jes Extender: dos aparatos alarga-rabos que según son la hostia y se están vendiendo mogollón en España. Al parecer estos extensores prometen, otros dicen que no. Lo que sí es cierto es que los tíos con este síndrome deben pagar un doble precio. Uno, el pastón (oscilan entre 99 y 590 euros, éstos últimos tienen aplicaciones en oro) y el otro el dolor que debe causar tener la polla estirada por varias horas ya que es lo que implica el tratamiento.

Se lo comenté a solas hace ya unos días. Espero respuestas.

viernes, 25 de abril de 2008

¿Habéis visto por ahí a un cura volando en globos de colores?


Es que el tema me parece tan interesante que hasta una buena peli saldría con este argumento. Desde que vi un video de un sacerdote que se apellida Carli y que fue colocado en el sitio G1 de internet de la televisora Globo TV, ahí estaba el tío, un sonriente cura de 41 años colocándose un traje de vuelo, siendo atado con correas a un asiento que a su vez estaba atado a una enorme columna de globos verdes, rojos, blancos y amarillos. Mil globos en total.

En el video aparece elevándose entre ovaciones de una multitud.Según Gallas, el sacerdote se elevó a una altitud de 6,000 metros (20,000 pies) y luego descendió a cerca de 2,500 metros (8,200 pies) para su viaje planeado a la ciudad de Dourados, ubicada 750 kilómetros (465 millas) al noroeste de su parroquia.Pero los vientos lo empujaron hacia otra dirección y Carli estaba aproximadamente 50 kilómetros (30 millas) fuera de la costa cuando hizo contacto por última vez con la autoridad portuaria de Paranagua.

Lo que me asombra es que Carli llevaba consigo un dispositivo de posición global (GPS), un teléfono satelital, una silla flotante y es un experimentado paracaidista.

Los comentarios:
"Estamos absolutamente confiados de que será encontrado con vida y en buen estado, flotando en algún lugar del océano", apuntó la tesorera parroquial.
"El sabía lo que estaba haciendo y estaba totalmente preparado para cualquier tipo de contratiempo"

Me intriga el paradero del sacerdote y también me intriga el proyecto benéfico por el cual arriesgó su vida. Admiración es lo que siento por este tipo, pero el misterio me agobia al sabernos envueltos entre tanta tecnología y no poder ubicar al señor Carli.

Si regresara tendríamos una fascinante historia y otro record mundial. Si no, a los guionistas les tocará una ardua tarea: buscar un buen final para esta historia.

Que fascinante es volar. Yo también quiero!

jueves, 24 de abril de 2008

¿Preguntas? No, gracias!

He decidio no contestar a algunas preguntas que me han hecho. Sobre todo en el messenger, de hecho hace un tiempo que no aparezco por ahí ya que -para molestia de otros- permanezco completamente absorto ante la gente que me hace interrogantes que no me interesan o simplemente me parecen tontas. Y aunque me envíen

(((((((((((((((( zumbidos))))))))))))))))))))


o besitos de esos que cubren toda la pantalla por una boca roja, inmensa. Me repitan las preguntas, o ALCEN LA VOZ escribiendo en mayúsculas, yo permanezco callado por dos razones:

1. les hago pensar que me volvi ciego gilipollas
2. estoy en la ducha, cocinando o me fui y deje el bicho ese conectado.

A veces atribuyo esta nueva fase de mi vida a mi dependencia al Ipod, ese otro bicho que no me deja vida, inclusive ésta practica me ha traído serias consecuencias. A veces siento que como si estuviese dentro de un video de los Rollings Stones. 

Esa noche me llevé por delante a un señor como de 50 años. Venía yo en la Gran Vía escuchando un temazo de los Cypress Hill, y mientras cantaban "caminando por la calle siempre es peligroso oso oso" choqué con el señor y lo zampé directo a la acera. Gimiendo como un niño mientras se tocaba la nariz me decía cualquier cosa en un alemán muy duro. Acto seguido, se levantó como pudo y me dió dos hostias en la cabeza mientras su mujer me decía: ¿NO VEZ ES UN HOMBRE MAYOR? Mi respuesta fué una mirada como diciendo: NO LO VI. Me vine a casa con mi rodilla adolorida, si, la misma que me destrocé patinando. No dije nada.

Confieso que me dan pánico aquellos seres que preguntan demasiado, a no ser que las preguntas estén justificadas -como en una entrevista periodística- en el fondo pudieran ser los causantes de algunas grandes tragedias. Fijense en la persona que le preguntó al sacerdote brasilero, Adelir de Carli, ¿qué piensas hacer para recaudar los fondos para la pastoral de transporte? -un proyecto ideado por él mismo, para ayudar a los camioneros que llegan al puerto de Paranagua. El párroco se guindó mil globos de helio, subió por los aires con un GPS al que no sabía cómo manejarlo. Siguen cayendo del cielo trozos de globos, y de él? Nada.

La verdadera razón de mi nueva actitud ante las preguntas me la reservo. Sólo diré que me está gustando el silencio porque me llena de una extraña sensación de ausencia. En este momento me place estar desterrado de la multitud, sembrando en el torpe corazón de mis inquisidores un misterio que quizá los acompañe por mucho tiempo.

Sabemos que los que viven en el mundo del misterio son despiadadamente maltratados por el resto de la gente. Pero aún así, el silencio me hace un favor. Prefiero callar como los árboles que jamás dan una respuesta a la pregunta infinita de la tierra.

jueves, 10 de abril de 2008

Deje su mensaje después del tono (tuuuuuuuu)


Siempre soñé con tener un contestador automático, siempre. Desde niño. Pero en casa había uno y sólo lo manejaban mis padres. Cuando era adolescente -que no hace mucho tiempo de eso- tenía una fijación con las series de televisión y las películas americanas. El personaje llegaba a casa, tiraba el saco, las llaves, o lo que fuera y le daba play al contestador mientras se lanzaba en el sofá o en su cama.

Generalmente los mensajes enviados decían algo así: “Hola Richard es Julia, sólo te llamaba para decirte que lo de ayer estuvo espectacular, me encantó compartir contigo, ah!, y lo de las velas te quedó genial. Espero verte pronto y repetir ese maravilloso momento, un beso”

Ya cuando por fin me independizo y vivo "solo", lo primero que hice fue salir corriendo a solicitar una línea telefónica y a comprar mi contestador automático. Era marca Panasonic, negro, y con un diseño minimalista -la misma mierda pero más caro-.

Luego de instalar la vaina* y emocionado con mi nueva adquisición, se me olvidó un detallito: grabar mi mensaje de voz para cuando no estuviese en en casa. Ese día me fui a trabajar y honestamente no esperaba ningún mensaje al final del día.

Llegué en la noche, tiré las llaves y rodaron hasta abajo en la cama, me agaché a buscarlas y me di tremendo golpe en la cabeza con la punta de la mesita de noche. Entre estrellitas dando vueltas logré sacarlas envueltas en una bola de telarañas y polvo. Medio aturdido y con un chichón* en la frente logré ver en la pantalla del contestador 03 MESSAGES. Sonreí sorprendido, me senté en el borde de la cama y me dispuse a escucharlos:

tuuuuuuu. You got 3 messages

Mensaje uno "Mamá, es Cristina, que si puedo cenar hoy allá en la casa, sólo te llamo para eso, para saber si puedo cenar contigo esta noche, es que a Roberto se le olvidó hacer la compra y no tenemos nada, avísame, por favor, no dejes de avisarme estaré toda la tarde aquí, de todas formas llevaremos pan y coca-cola". Evidentemente, no soy la madre de Cristina, así que la pobre se quedaría sin cenar. Algunas voces anónimas son como microorganismos que te infectan el día, y no hay antibióticos que las paren.

Mensaje dos: "Pedro, ¿Pedro estás ahí?, a ver si paras en tu casa o enciendes el puto móvil. No se pa que lo compraste. Mira que lo de Papá por fin es maligno y para rematar la tía Marisol se rompió el brazo cuando se desmayó después que se enteró de la noticia. A mamá no le hemos dicho nada todavía porque con las crisis respiratorias que tiene, la arritmia cardíaca y lo de la artritis seguro le da un soponcio*. Ah, Y que te manda a decir Jaime (el profe de matemáticas de la hija de Pedro) que la chica no pasó el examen final". Evidentemente, tampoco soy Pedro, no conozco al padre, ni a la madre y menos a Marisol, y me la suda que Paolita repita el semestre, pero igual, esa acumulación de desgracias ajenas pegan un poco.

¿Qué quieren que les diga?. Cuando te asignan un número de quién sabe qué familia que dejan mensajes de estos calibres, imagínense. Ya el aparato comenzaba a parecerme un cultivo de microorganismos perjudiciales para la salud emocional, así que desinfecté la cinta borrándole todos los mensajes, y cuando pensaba que todo había terminado, escuché:

Mensaje nuevo"Miguel, Miguel, soy yo Olga, atiende el teléfono coñoetumadre*. Yo se que estás ahí con la perra esa maldito desgraciado. Es la última vez que te llamo. No soporto más esta vaina. ¿Tú crees que yo soy de hierro? ¿Ah, aaaaaaaaaaaaaaaah? ¿Tú crees que yo soy idota. Nojoda pero se acabó esta mierda… Tengo una caja de pastillas para dormir, un veneno de ratas y una botella de aguardiente pecayero* ese que me compraste cuando fuimos a la sierra de Coro. Me voy a suicidar y que te quede mi muerte en la conciencia desgraciado".

Tampoco soy Miguel, pero estuve tres días con mala vibra buscando un suicida con ese nombre en la sección de sucesos de todos los diarios, así no se puede vivir coño. De manera que al no poder dormir bien esa noche, decidí defenderme al día siguiente.

Marqué al azar unos números hasta dar con un contestador en el que grabé el siguiente mensaje:

"Marta, Marta, estás ahí, es urgente, que vengas rápido que Carlitos se cayó por el hueco de la escalera del edificio y mientras bajé los 5 pisos para ver si estaba vivo, dejé a Ricardito solo y se tragó una hojilla de afeitar, pero no me puedo mover de aquí porque no tengo con quién dejar al bebé que tiene el patito de hule atascao en la garganta. Bebé, bebé, despierta mijo". tuuu tuuu tuuuu.

Desahogo? Manifiesto? da igual, fue como despojarme de tanta preocupación y compartir la que me quedaba con otra víctima.

Glosario de términos:

*Vaina: adjetivo utilizado para describir cualquier cosa.

*Chichón: Especie de bulto que queda luego de darse un golpe durisimo en la cabeza.

*Soponcio: Desmayo, palidez súbita, o un telele (que es lo mismo pero con los ojos blancos)

*Coñoetumadre: Es una mezcla de términos que incluyen gilipollas, hijo de puta y otros sinónimos tan despectivos que logran un efecto liberador por parte del emisor.

*Aguardiente pecayero: Bebida espirituosa (que nunca entendí el por qué de la espiritualidad) que con dos chupitos se te calientan las orejas y es más fuerte que el tequila. Ah, se bebe sin limón ni sal.

Los viejos dicen: “El que avisa no es traidor”.

viernes, 4 de abril de 2008

"No se con qué tipo de gente te relacionas tu" (Parte I)


Antes de expresar cosas acerca de este título, y que aún sigo sin tenerlas claras, les diré algo: Mi mano nunca se confunde sobre lo que siente por mi. En ese momento me siento tan omnipotente que puedo darme ese placer. Cuando eyaculo echo mi cabeza hacia atrás bien fuerte y a veces me muerdo el dedo índice izquierdo. Dos segundos después me siento contento y con una sensación de ese delicioso mareo que producen los primeros grados de alcohol en el cuerpo. El orgasmo es una trampa, pero la masturbación es fantástica.

Si aún estás dispuesto (a) continuar leyendo esta guarrada te felicito porque la curiosidad es tan poderosa y tan impredecible que a veces te engaña al final. Incluso me masturbo después de tener sexo. Es como un borrador.

Voy a un café reconocido de este barrio. No es una cueva de adictos, no hay muchas mujeres, pero toda esa clase de gente encaja.

Y me pregunto qué hago en este sitio? me siento a mirar y a pensar aunque suene increíble. Estos lugares son buenos para pensar. Generalmente ocupo la silla de al lado para que nadie crea que estoy disponible, pero da igual, siempre se acerca algún personaje con ganas de "algo".

Lo que más me gusta de estos lugares es ver el baile del romance y de escoger. Uno de los rituales más elaborados que he visto, mejores que los que transmite National Geographic. ¿Por qué los chicos se pasean libremente? Creo que gastamos un montón de energía en el tema de la

seducción

socialización

moda

meses en el gimnasio

batidos y suplementos energéticos

¡¡¡¡¡¡¡¡¡FINALMENTE TENEMOS SEXO!!!!!!!!!

Y nunca más vuelves a oir algo del tipo. Nos esfumamos? Se esfuman?

Será la ciclotimia y es que no tenemos los huevos de enviar un SMS pa decir que estuvo bien o que fue una mierda?

Será que somos unas máquinas de sexo con desconocidos y así andamos metiendola, sacándola o dejándola entrar y salir. Luego abandonamos el proyecto por temor a que nos abandonen primero?

Y al día siguiente volvemos a invertir más energía y dinero en arreglarnos, entrenar, estar perfectos para la próxima aventura.

Si dejáramos de gastar tanto tiempo conquistando, tendríamos Da Vincis en todas partes.

Y una voz sabia me dijo días atrás: Qué esperabas, alguien con buen corazón? perdoname coleguilla pero somos egoístas hasta la médula.

Honestamente lo sabía pero todavía tengo un arsenal de cartuchos de beneficios de la duda guardados por si alguna de esas máscaras se cae y logro ver el verdadero rostro de una mirada que transmita eso de mantener una continuidad cuando las pieles, los alientos y el intelecto logran una conexión.

Nota de autor: La imagen superior es una buena excusa para mirar desde adentro eso de ligar, tener sexo no seguro, buscar el amor, las drogas, el sida, el compromiso, la amistad. Simples alternativas que cada quien desee escoger, pero contadas con ese lenguaje claro que caracteriza a William J. Mann

.... continuará

jueves, 27 de marzo de 2008

Desayuno In Vitro


Esa mañana había quedado con mi hermana para jugar a nuestro pasatiempo favorito: buscar personajes y construir historias en los restaurantes. La esperé media hora más y un atasco en el tráfico retrasó su llegada. Resignado ordené mi "desayuno americano" y mientras pinchaba suavemente una de las amarillas casi crudas del par de huevos fritos escuché unas voces medio chillonas y medianamente desagradables.

Giré mi cabeza y ví a dos mujeres. Llamé a mi hermana y le dije que no pasaba nada, que ésta vez jugaría yo sólo. El soundtrack estaba creado con el zumbido que produce un montón gente hablando de política, moda y de lo caro que está el pollo.

Y así me imaginé la historia:

Una era diplomática del gobierno con menopausia precoz después de varios fracasos reproductivos y la otra, una rubia con buenas tetas, con 26 años y cuidadora de ancianos. Mila y Anita, respectivamente. Se conocieron en el geriátrico donde "descansa la madre de Mila" y de repente gracias a Anita parecía posible que el árbol genealógico de ésta distinguida mujer se convirtiera en algo más que una ramita seca. Hice un paneo del lugar y ahí estaban casi todas: casadas, solteras, solas, neuróticas, acompañadas, lesbianas, heterosexuales, jóvenes, maduras, bisexuales, todas perfectamente maquilladas, otras con mucha laca en el pelo y algunas con menos pelo. Algunas buscando salidas a la infertilidad, otras a Hugo Chávez, y por supuesto todas luchando contra la dura realidad de la gravedad y cosas de ese tipo.

Mientras veía como ese montón de labios se movian incesantemente, pensaba por qué una mujer debe ser madre aunque esto suponga incluso ir contra su propia naturaleza. Al final, cómo diablos funciona nuestro reloj biológico, quién le pone o le quita las pilas. ¿Es que acaso tarde o temprano todos queremos protagonizar alguna escena de La fuerza del cariño?

El amor entre madre e hijo podría ser esa clase de amor eterno que hace ver a Freud como un pervertido y a Rocío Durcal como una iluminada. Mila se sentía como una gallina vieja empollando huevos huecos. Es ingenuo pensar que en pleno siglo XXI todavía hay cosas imposibles. Al mismo tiempo es curioso que en esta misma época una mujer piense todavía que si no tiene un hijo su sangre se volverá veneno. Por eso Mila quiere óvulos frescos de niñas fértiles, huevecillos ajenos capaces de florecer para usarlos como si fueran suyos.

Y así ella, llena de crema anti-arrugas e insomnios de media noche será capaz de consentir esa mezcla sin amor en un esterilizado tubo de ensayo con los adúlteros espermatozoides de su marido y los óvulos frescos y hambrientos de la voluptuosa Anita que necesita la pasta.

La mejor amiga de Mila se llama Ciencia. Ha sustituido a Dios y a la Naturaleza en sus plegarias. De alguna manera, se ha hecho real el milagro de la inmaculada concepción. A través de la inseminación artificial, se ha dado la vuelta a la moral de la iglesia, separando para siempre el sexo y el placer de la reproducción, cambiando una buena follada por el laboratorio y dejando de paso muy claro que las mujeres pueden concebir sin hombres, sin ovarios, sin pecado y sin amor.

Perdóname Mamá pero repito que esto es sólo un juego que hacemos tu hija y yo.

Es que Mila no quiere una niña china encontrada en una acequia. Tampoco un hermoso morenito africano. Eso está bien para Angelina Jolie que se da el lujo de ir para África y traerse una y adoptarla como hija. Y luego sale en la prensa muy orgullosa, fotos, videos y más pasta para su cuenta de ahorros.

Mila es una mujer de negocios, una funcionaria pública, llena de altivez y de canas ocultas con tinte japonés. Ella no quiere que nadie sepa de su infertilidad. Y mucho menos les contará a sus hijos que son producto de una donación. En este momento hay centenares de jóvenes que lo son sin saberlo. Miren a Victòria-Anna Sánchez Perea, la primera bebé española nacida por fecundación, y ya dio a luz su primer hijo de forma natural.

Mamá, yo no entro en ese renglón verdad?

Quien esté libre de ficciones que tire la primera piedra. En estos casos, la ficción, por supuesto, es creerse la madre biológica porque lo real de su maternidad no está en discusión. Todos sabemos íntimamente lo que significa una madre: lo más parecido a una giganta que huele a leche, a una leona con cerebro, colmillos de vampiro, ojos de sirena y pico de pájaro lleno de gusanitos. La que te arropa cuando hay frio, la que te lame las heridas, ella, la que te rasca la cabeza hasta que te duermes.

Si aparece una señora que no he visto nunca y asegura ser mi madre "verdadera" en un talk show venezolano, prometo que hago zapping. Me quedo con Mercedes, ella es paciente y tiene buen humor.

Mila, por su parte, quiere amamantar –como haría, en un hipotético documental de la Nacional Geographic, una elefanta a un cachorro de hiena– a ese niño intruso, aquél híbrido resultado de los genes de su marido y de los de una completa extraña, que no sacará ni su nariz respingada, ni su mirada perdida, ni su sonrisa tristona, ni "el mismo lunar que tenía el abuelo Juancho".

Quiere acogerlo durante nueve obesos meses, acordonarse a él, darle de comer lo que ella mastica, dejar de fumar porros en su nombre, enseñarle a escuchar música clásica, pegárse una linterna en la tripa mientras escucha Sinatra y por supuesto, parirlo en una escena sangrienta, de preferencia filmada con una cámara de video casera entre sudor y lágrimas. Mila lo que quiere es un amor irracional, joder!

Mamá, gracias por soportarme tanto tiempo.
Hermanita, ¿podrías prestarme tus ovarios si algún día decido ser padre?

Las extraño un montón.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Otra historia de vampiros


Lo último que recuerdo de aquella noche antes que el sueño me venciera, fue una dura lucha que tuve para darle sentido a un texto relacionado con el yoga, el poder de los vegetales, "las hierbas", el funcionamiento de las vísceras y la circulación de la sangre. Una mezcla fulminante que acabó con la poca creatividad que acompañaba mi insomnio.

De repente, me ví como sepultado entre una montaña de libros antiguos en una biblioteca pública de la República Checa. Estornudé tres veces por el polvo de aquellos grandes ejemplares y al quitar la telaraña a uno de ellos me topé por accidente con la increíble historia de Rottumberg Kristoff, el único caso registrado y del que se tengan noticias acerca de "un vampiro vegetariano".

Según lo que pude investigar en el mismo sueño- el Kristoff, vampiro heredero de una gran fortuna checa, libre de preocupaciones materiales, se dedicó desde muy joven a los placeres de la carne. Sin embargo, esa intensa vida nocturna, los constantes ataques a cuanta gente se interpusiera en su camino, la chupadera de cuellos a sus amigos post adolescentes y las incontrolables libaciones de sangre de todo tipo le produjeron, a la larga, como inevitable consecuencia de su vida despreocupada, una dolorosa enfermedad causada por el exceso de ácido úrico y un elevado número de glóbulos rojos.

Después de tratarse con los mejores médicos del país quienes fracasaron en su cura, sólo pudo combatir el mal sometiéndose a una estricta dieta en la que se excluían la sangre y todo tipo de carnes rojas. Fueron dolorosos los primeros tiempos de aquél pobre hombre que intentaba adaptarse al régimen. No obstante, según cuentan las remotas crónicas que pude traducir al castellano casi instantáneamente, a los 40 años se convirtió en vegetariano por completo.

Pero un bajón de ánimo y una posterior depresión causada por un telegrama enviado por Drácula donde le maldecía por semejante traición al gremio, se dedicó a atacar ahora con más fuerza, siempre de noche, clavaba sus filosos colmillos ahora en una nueva especie de víctimas pero manteniendo siempre su despiadado estilo.

No hubo venas de plantas con tallos gordos a las que no clavó sus dientes. Les caía encima y en una desesperada orgía solitaria, les succionaba toda la clorofila. Esas andanzas nocturnas lo volvieron muy pronto en el azote de los jardines de la comarca. No hubo una maceta, un porrón, una jardinera y hasta inclusive árboles que no tuvieran las huellas de sus dientes insaciables.

Éstas amas de casa desesperadas -no las tias de la serie gringa Desperate Housewife- vieron arruinarse sus materas, sus helechos y las flores cuidadas con cariño. Apenas las sombras de la noche cubrían las calles, se le veía montado en los tejados para asechar a las indefensas plantas que la gente sacaba a sus balcones. Luego en la mañana todo era muerte y desolación en el ornato del pequeño pueblo. Centenares de macetas con la flora destrozada por la succión de aquel extraño vampiro verde yacían rotas por todos lados. El maldito al final les chupaba incluso la raíz comiéndosela como postre.

Kristoff como todo vicioso fue aumentando noche a noche su ración. Y para cualquiera que esté familiarizado con el sistema digestivo de un vampiro, es fácil comprender que requiriéndose un mínimo de sangre para mantenerlos vivos, y siendo las plantas mucho más pequeñas y limitadas en líquido, se necesitan por lo menos trescientos helechos, cien cayenas y unos ciento cincuenta rosales para calmar el apetito de un vampiro vegetariano.

Muchas veces el hombre fue víctima de las tradicionales palizas y persecuciones que siempre han sufrido los miembros de esta estirpe. Centenares de marujas, viejitas, vendedoras de flores, dueñas de viveros al descubrirlo pegado a las plantas poseído en la succión, le lanzaron piedras y palazos y hasta le rociaban veneno para insectos, pero no había manera.

Fue en la primavera de 1902, ya bastante anciano, cuando le llegó el fin a este corruptor herbáceo. Una noche, mientras asaltaba a una hermosa y frondosa enredadera, sin darse cuenta fue cubierto por el follaje que lo fue aprisionando todo sin que sus enclenques músculos pudieran zafarse de las ramas. Al llegar las primeras luces del alba aún estaba allí tratando desesperadamente de escapar. Pero se quedó en el sitio. El cadaver verdoso fue arrancado después de varias horas de lucha por un grupo de vecinos y luego sepultado en las afueras.

$"·/&(%/·&%$//$) (sonido del mi móvil)

Exaltado me desperté casi al mediodía y al ver que todo había sido un sueño y que ya era tarde para entrar a mi curro, decidí escribir un final a esta historia, esta vez desde la perspectiva de la vida real:

Se dice que en el sitio donde fue sepultado Rottumberg Kristoff, se levanta un extraño árbol rojo con millares de flores de distintas plantas; y que en las noches, si alguien se acerca, el viento mueve una rama cariñosa que entierra suavemente dos espinas en la garganta de la víctima, y al retirarse, le deja los minúsculos puntos sangrientos destilando néctar.

miércoles, 13 de febrero de 2008

>>>>>>< Y ><<<<<<<<<

Y entonces por decir la verdad quedas como un perro. Y no hay derecho de sentirse víctima después de eso porque no, porque los puntos de vista son implacables y egoistas.

Y si mentimos para no herir?

Y cómo podemos saber qué es lo que la gente quiere escuchar realmente?

Y por qué no disfrutar de las historias condicionadas?

Y si de repente tuvieramos la capacidad de disfrutar los momentos tal cual como se presentan, sin someterlos a un scaneo filósofo?

Y luego se van por el desfiladero todas las largas y divertidas conversaciones telefónicas, las risas, las anécdotas, las locuras aparentes. Se van, porque asi es la ciclotimia, porque al día siguiente la dinámica nos vuelve robots sin sentimientos, hasta que el timming (el momento) se vuelva oportuno, o hasta que la testosterona nos salga por los poros y queramos escuchar alabanzas de otros.

Y quién te dijo que yo prometí Amor?

Quién?

Y es que ando por la vida, pero no espero quitarme gente de encima, más bien quiero sumar afectos, cariños, buenos recuerdos.

Y por ser honesto, qué pasa?

Qué?

domingo, 20 de enero de 2008

El lado oscuro-interesante de los escritores

Estoy por ejemplo en un bar compartiendo con unos compañeros del curso de periodismo literario, comiendo tapas y hablando de la dura tarea de convertirse en escritor, entonces uno de los chicos que está en el grupo de al lado esperando las croquetas se entera de nuestra conversación y me dice: "Si yo te contara", y de esa forma he tenido que escuchar tanto de él como de gente tan diversa historias tan truculentas que a veces habría preferido no oír.

La humanidad piensa que el escritor puede ser un estupendo depositario de todo lo sórdido e inconfesable de la existencia, porque se le supone una capacidad de comprensión sin límites o simplemente porque, según el resto de los gremios, la propia vida de los escritores se sostiene de extravagancias, drogas, preferencias sexuales, "toques de locura" y todo lo políticamente incorrecto.

Por eso, para mí que voy de camino a poder redactar una puta crónica coherente y de interés, he sido leído e ignorado, a veces privilegiado, otras ensalzado y machacado, nombrado y olvidado, no sólo se me afea un pasado transgresor, maldito, marginal y cualquier suceso que otro trataría borrar de su biografía, sino que soy buscado y alentado porque en el fondo se preguntan ¿qué nos puede contar, de esta vida sin sentido, alguien que no se haya arrastrado por el fango?

Entonces a los intelectuales les caen bien los escritores alcohólicos: Edgar Allan Poe, Joseph Roth, Malcolm Lowry, Carson McCullers, John Cheever...y un largo excétera que ocuparía varias páginas. La delincuencia, la cárcel y cualquier modalidad de caída libre de Jean Genet, los jueguecillos eróticos del Marqués de Sade, por no hablar de ese minucioso incesto de Anaïs Nin con su padre que yo recomendaría leer de reojo, (¿quién ha dicho que los escritores son cursis?).

La locura de Virginia Wolf o la desaparición suicida de Sylvia Plath sumándose a la nutrida lista de los Larra, Gabriel Ferrater, Horacio Quiroga, Cesare Pavese y unos cuantos escritores japoneses. A ver, los monos literarios de William Burroughs o Irvine Welsh pasando por Aldous Huxley.

A diferencia de los deportes, el dopaje del escritor es visto con simpatía ¿por qué...? no se sabe por qué. También confiamos en aquellos que provienen de familias desestructuradas, pobres o enloquecidas como el genial John Fante o Frank McCourt, a quienes sus parientes les han dado un maravilloso juego.

Sea como sea, labrarse un pasado desgarrado cuesta lo suyo. Por eso a algunos literatos la impaciencia por vivir deprisa les ha consumido muy jóvenes. En cambio oros han tomado un atajo. ¿Para qué esperar? ¿Para qué gastar energía y sufrimiento en volverme completamente toxicómano, desperdiciar días y días en en la cárcel y luego tener que rehabilitarme cuando puedo estar ya escribiendo esa mandanga en una novela autobiográfica que quiza llegue a vender un millón de ejemplares?, eso pareció pensar el novelista estadounidense James Frey, cuya auténtica realidad resulta ser mucho más cómoda.

Aunque el caso más bueno ha sido el de J.T. Leroy, que nos novela su cruda y rentable historia en varias entregas: chapero a los doce años, toxicómano más tarde y seropositivo después. Joder!. Pues si Leroy en realidad es una mujer que cuenta historias de hombres. Por supuesto la indiganción ha sido general, pero la culpa la tienen los lectores que piden a la ficción un certificado de realidad imposible de ofrecer al cien por cien.

Seguimos escribiendo!